Queer as 2025
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tiempo pasa - Judeline, DELLAFUENTE
Es complicado hacer un balance o resumen de 2025 sin poner la vista fuera. Este año nos ha recordado que el absurdo no solo no descansa, sino que incluso gobierna. Netanhayu convirtiendo el horror en rutina, mientras Sudán se desangra fuera del foco porque no genera tertulias y, en cualquier lugar, la ultraderecha que continúa normalizándose como si fuera una moda pasajera y no un problema estructural -y muy peligroso-. Estamos viviendo los riesgos del cambio climático creciente, algo que al parecer no vio Mazón que -por fin- ha dimitido aunque a regañadientes. Ayuso, como el bufón que es, sigue confundiendo la gestión con eslogan y las izquierdas, pues eso, son varias y ya no sabes a cuál acogerte porque a la mínima viran. Es como hacerse fan de cualquier artista, no puede ser con mucho ahínco porque en poco -y ya sin sorpresas- está detenido por abuso sexual, no cree en -ismos, o tributa -si lo hace- en algún paraíso fiscal.
El debate público se desliza cada vez más hacia el cinismo y prueba de ello es el anuncio cogidoconpinzasyhueleafacha de Campofrío para estas fiestas. Estar informada es un ejercicio de defensa, cansancio e incredulidad. Pero aún así, o a pesar de ello, en lo personal y cultural he podido vivir con cierta esperanza, disfrute, o como mínimo, respiro.
Esta publicación es para que os quedéis con esa sensación y para que viajemos -lejos de las malas noticias- a través de los libros, música, artistas… que he conocido, leído y disfrutado. Puede ser egoísta, pero uno también necesita cuidarse.
Empecé el año yéndome solo a Menorca tres días, conduciendo y disfrutando de un clima maravilloso y de la soledad de la isla en invierno. Grité seguradetodo de Elsa y Elmar en el coche -una de mis cantantes fetiche-, se lo canté a las vacas y al mar, que congelado, acogió mis pies desnudos mientras leía a Jane Eyre de Charlotte Brönte. ¡Qué buenas son las Brönte para el frío, y menudo repelente, maricón!
Febrero lo protagonizó mi cumpleaños y Amaia, con su álbum: Si abro los ojos no es real. He tenido la suerte de escucharla en directo dos veces, y las dos he llorado desconsoladamente -también en casa- con Auxiliar, pensando en mi sobrina que este mayo cumplía la mayoría de edad y con la que he dejado de jugar, para viajar juntos o quedar a comer.
-Un inicio de año de pisar el Teatre Lliure y ver los dos montajes más reseñables que he visto este año: El Público de Lorca dirigido por Marta Pazos y L’Herència de Matthew López, en una versión de Josep Maria Mestres. Libro que además comentamos en el club de lectura y que entra en la lista de favoritos de 2025.




He dejado planes a un lado para dedicarme a escribir, desarrollar una novela que rondaba desde hacía años en mi cabeza y que de a poco se está materializando, en algo que hace unos meses avancé por aquí. En el proceso de las tardes frente al ordenador intentando conectar con musas y otros lugares, me han acompañado las notas de canciones como suitcase of memories de Tia Gordon, Cry on the train de Richard Saunders o something will give de Amie Blu. Música que también sonaba en mi nuevo altavoz, con una vela Dark Amber encendida mientras leía alguno de los libros que he recomendado hasta la saciedad: Calabobos de Luis Mario o El affaire Arnolfini de Jean-Philippe Postel.


La primavera la sangre altera pero este año no ha habido amor que remueva estas venas, ni un puñadito de citas reseñables. He dedicado canciones sin destinatario como BBY ROMEO de rusowsky y Ralphie Choo o Die for you de JoJi y he envidiado a parejas como los protagonistas de Lluvia pequeña de Garth Greenwell o la artista Sylvia Sleigh pintando a su marido desnudo. Como siempre, las figuras clave -casi muletas- han sido las amigas, aunque también se han perdido algunas por el camino. Familia elegida como la de la serie What it feels like for a girl o la película National Anthem. Hemos bailado LATINA FOREVA de Karol G, Da Me de Bad Gyal -mejor videoclip del año y de ahí no me bajáis- y Motinha 2.0 de Luisa Sonza y Emilia -baile de tiktok incluido-; cuando me convertí en DJ Juanquicoqueta. Precisamente sobre la amistad, y su resistencia en la memoria, habla Mi libro de los muertos de Nate Lippens, y es precioso. Como increíble fue nuestro viaje a Estambul y cantar a pleno pulmón PIKI de Sega Bodega y Judeline o Practicar Sexo de Papá Levante, en algún punto entre la ciudad y el Mar Negro.




He pisado Portbou un par de veces, solo y con amigas, bañándome desnudo en rincones desiertos de pequeñas calas, empoderándome en mi blandura y mi pensar cursi gracias a Blandito blandito, ¿Qué le hacemos les feministas al arte? de blanca arias -de cielo santo, la editorial con la que en 2025 he empezado felizmente a colaborar-. Allí, en el monumento a Walter Benjamin, me inventé -y ridículamente interpreté- una performance al son de Tramuntana de Guitarricadelafuente. Lo que más me gusta de la soledad en los viajes -incluso en los paseos por la montaña-, son esos momentos de enajenación.
En una semana, mis padres celebrarán 50 años de casados. Joder, cómo no voy a tener fe en el amor. He leído sobre la familia y he pasado el máximo tiempo posible con la mía. Nadie hablará jamás de sus hijos como lo hace Yiyun Li en En la naturaleza las cosas crecen. Tampoco se leerá de un amor incestuoso como el de El cordero carnívoro de Agustín Gómez Arcos. ¡Qué sueño haber llegado a este autor! Ni se reconstruirá la propia institución familiar, sin binarismos y entendiendo la identidad como algo permeable, de la manera en que se narra en Detransition Baby de Torrey Peters.




Cuantísimas cosas se pueden ver, aprender, conseguir -también perder- en 365 días. Esta mañana he acabado un libro y entra en la lista de los favoritos. Billy-Ray Belcourt siempre está en ella desde que he empezado a hacerlas. the idea of an entire life, una reflexión sobre lo que es vivir cuando estás atravesado por el colonialismo, lo queer, el deseo, el amor… “Today I write poems from the future. In the future, queer people are still dying and dancing and feeling other people in dark rooms.” Poesía eterna como el recuerdo de la exposición “En el aire conmovido…”, comisariada por Georges Didi-Huberman, cuyo germen era la idea del duende en la obra de Lorca. Exhibición que estuvo en el CCCB, mismo lugar en el que estaré en un rato viendo una retrospectiva sobre Mercè Rodoreda. Y por el camino, me habré pedido un café carísimo de especialidad -lo siento, el capitalismo a veces gana- y escucharé una canción, que suene a himno: Princesse chaos de Yoa. “Non je n’ai pas peur, je vais tout abimer. Jouir de mes erreurs et tout, et tout recommencer” - No tengo miedo, lo voy a estropear. Disfrutar de mis errores y que todo vuelva a empezar.




Gracias por llegar hasta aquí, en este post y en los anteriores. Ojalá en el próximo año tenga más cosas por enseñar. ¡Por lo bueno que venga, por un feliz final de año y un mejor 2026! 🥂




Quines ganes de llegir-te al llibre, JC !! i gràcies per totes les recomanacions 🫂
Gracias por tus posts! Feliz 2026!